Quién escribirá su historia
Un test psicológico vocacional en mi adolescencia, con la precisión de un horóscopo o las actuales inteligencias artificiales, determinó que me interesaba la comunicación. Cruzó luego esta información con otras variables, supongo que incorporó a su proyección del futuro que me tocaría, mi comentario de que quería conocer distintos tipos de personas y saber qué pensaban. Finalmente procesó la respuesta final; tengamos en cuenta que esto era en 1985, por lo que la velocidad ram era la del psicopedagogo a cargo, marcando con un lápiz de grafito casillas predeterminadas. El hombre, entonces, levantó la mirada, y de su boca, enmarcada por un bigote que no se había enterado de que ya estábamos en democracia, salió el veredicto o, mejor dicho, la sentencia: “Acá dice que podés ser cartero.”
Creo que cualquiera sea el método que capture la luz que cae y rebota en nosotros, el encuadre de una fotografía encierra una historia, que atrapada en los cuatro bordes pelea por salir, le habla a quién puede escucharla, le grita al que no la nota, y deja una huella, o un rastro, que suena como una canción pegadiza cuando menos se espera.
Pasa lo mismo cuando dos, tres, cuatro, o infinitas palabras se unen; ya sea para decir al fondo a la derecha indicando un destino; la mesa está servida invitando a compartir un plato de comida; o inspirando un amor en un poema o canción, arrancando una carcajada con un remate inesperado de un chiste, explicando una teoría, o clamando por una revolución; cualquiera de estas cosas necesarias e indispensables para ser, convivir o llegar al baño.
Y si dos imágenes se unen, como pasó cuando se creó el montaje o edición de películas, surge un sentido nuevo, dialéctico decía (y hacía) Eisenstein; en consecuencia, cambian su individualidad para transformarse y crean una realidad inexistente hasta ese momento.
También sucede algo similar con los sonidos, los colores, los materiales; pero sobre todo con las personas cuando se encuentran y se comunican: sucede algo, algo que hasta ese momento no existía. No siempre para el bien, pero es la única manera de que haya una chance, así que a seguir intentándolo.
Lamento no ser cartero, a veces fantaseo con la posibilidad; pero le tengo mucho miedo a los perros. De todas maneras, me dediqué a la comunicación, me parece. 
¿A dónde y por dónde me llevó todo esto? Hay datos duros y anécdotas; pero, concretamente, hoy, hicieron que comparta este material.

Nota 1  Mi ¿amigo? gpt: Me recordó la IA (le pregunté por las dudas, por si estaba equivocado): Para Serguéi Eisenstein, director de cine soviético, el montaje no es solo la simple combinación de imágenes, sino un proceso dialéctico donde la colisión de imágenes genera nuevas significaciones que no están presentes en ninguna de las imágenes individuales.
NOTA 2  Aguante Ludovica: Soy mono de madera en el horóscopo chino y de acuario en el zodíaco. Como me dijeron alguna vez que lo mencioné: "Ahhhh, ahora entiendo todo."
NOTA 3  Datos duros y anécdotas: los primeros pueden ser encontrados por ahí; pero, como las anécdotas, se reescriben al calor del presente. (Abajo el enlace a Linkedin).
NOTA 4  El título: "Este hombre trabajó. ¿Quién escribirá su historia?", se pregunta Baglietto en una canción. Esas son las historias que me interesa contar, las de nadie, las de todos. Y le agregaría ¿Cómo se escribirá su historia? Este es el gran desafío, meta, grial, Rosebud, o como quieran denominar a la llama vital.
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